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domingo, 5 de febrero de 2012

La verdad sobre la prueba en España.

Editorial 5 de Febrero 2012.
Crímenes terribles fueron cometidos durante y después de la Guerra Civil Española (1936-39),  que ningún tribunal ha examinado o juzgado. Nadie sabe cuántas personas se fueron  torturadas y asesinadas. Ahora, uno de los más importantes jueces de instrucción de España jueces, Baltasar Garzón , está siendo juzgado por haberse atrevido a abrir una investigación sobre esas atrocidades.
España es ahora una democracia vibrante, pero el juicio del juez Garzón, que abrió sus puertas la semana pasada, es un inquietante eco del pensamiento totalitario de la era de Franco. Se enfrenta a cargos penales que le podría suspender desde 20 años en su cargo de jueze, por desafiar a una amnistía promulgada en 1977 para facilitar la transición a la democracia. Con razón, los jueces que, en virtud del derecho internacional, no puede haber una amnistía para los crímenes de lesa humanidad y  las desapariciones no resueltas - miles de fosas comunes han sido abiertos - constituyen un delito continuado.
En 2008, el juez Garzón inició una breve  investigación oficial, ordenando la apertura de 19 fosas comunes y acusar simbólicamente al general Francisco Franco, y varios ex funcionarios, ninguno aún con vida, por la desaparición de más de 100.000 personas. Un tribunal de apelaciones cerró la investigación hacia abajo. Al año siguiente, dos grupos de extrema derecha se querellaron contra el juez por desafiar la ley de amnistía. La Fiscalía y el gobierno argumentó que ningún crimen se había cometido, pero el Tribunal Supremo aceptó el caso.
Por otra parte, el juez Garzón se enfrenta a cargos penales por fallos en otros dos casos políticamente cargados. No podemos juzgar los méritos de los mismos. Pero la persecución penal de los magistrados para sus resoluciones es poco frecuente en España, y podría enfriar la independencia judicial.
El juez Garzón se hizo famoso por sus juicios de los terroristas vascos, torturadores argentinos, el ex dictador de Chile, general Augusto Pinochet, y los políticos españoles. Sus poderosos enemigos ahora ven una oportunidad para poner fin a su carrera.
El juez Garzón es sin duda se  extralimita veces, pero perseguirlo por cavar en los crímenes del franquismo es un delito no solo contra la justicia y sino con la historia. El Tribunal Supremo español no debería haber aceptado este caso. Ahora bien, debe absolverlo.