En pleno juicio de Francisco Camps y Ricardo Costa por sus implicaciones en el caso Gürtel, varios dirigentes populares con Rita Barberá a la cabeza piden la restitución de la "honorabilidad" de estos señores, martirizados según cuenta por más de dos años desde que se destapara esta trama corrupta. Que por otro lado ejemplariza esa economía del "pelotazo" tan arraigada en este país, de ahí los más de 700 casos entre procedimientos y diligencias judiciales abiertos o en vías de hacerlo.
Pero somos nosotros los culpables, según consta de las palabras de la alcaldesa valenciana "La sociedad le debe reparar ese tremendo daño a su honor". Un discurso que sistemáticamente es utilizado para crearnos un sentido de culpabilidad, puesto que en la misma linea somos nosotros los causantes no solo de estos casos sino del déficit que nos tiene sumidos en esta crisis.
No hay reparos morales y si demasiado cinismo en esta aristocracia, que por cierto no ha escatimado en toda clase de obras faraónicas, en gastar cientos de millones en buscar una olimpiada, en fin, en derrochar el dinero de las arcas del estado, producto del trabajo y esfuerzo de millones de personas.
Ahora los "presuntos" chorizos se sienten indignados y ofendidos, hasta nos venden la idea del racaneo existencial.
En fin, que tendremos que hacer una colecta para no solo regarles un par de trajes sino un coche con chofer incluido.
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