viernes 10 de octubre de 2008

Cuando la realidad condiciona nuestra existencia.(2)

"Parece ser que los azotes de las bolsas, ya no solo producen dolor sino que revientan la carne, la sangre cae como riadas, dejando a su paso el dolor de miles de afectados, perplejos ante la magnitud de sus correas. Mientras "el salvese quien puede" se oye en los pisos bursátiles, llenando de náufragos los mares de la economía, todos nadando sin rumbo fijo a la espera de encontrar alguna isla donde sobrevivir. Desde lo alto los hombres del dinero brindan como nunca lo han hecho, entre burlas y juergas el mundo cae a sus pies, esta es la paradoja de esta mentira del presente, puesto que nuestro genios políticos pensaron que dándoles vía libre a los adinerados, ellos pensarían en autorregularse, en compartir parte de sus ganancias con el resto, su ingenuidad a quedado en evidencia".
Pero como decía en el anterior comentario, buena parte de la culpa de esta situación, somos nosotros mismos, dedicando nuestras metas y pensamientos a la ambición y la codicia, cayendo facilmente en las redes del borreguismo consumista. Leía en un articulo de Javier Marias sobre la decadencia de nuestra sociedad, cercana a su autodestrucción, motivada por la perdida progresiva de los valores humanos, ese gen en vías de extinción que nos hace actuar como grupo existencial, buscando racionalizar nuestro futuro. Desafortunadamente cada vez pensamos menos como un todo, y solo aspiramos a titulo individual, no hace mucho comentaba este absurdo, entre el colectivismo y el individualismo, parece ser no haber errado demasíado.(El individualismo y el colectivismo, Junio,21,08).
Muchas contradicciones se han generado en las ultimas décadas, y que hoy son el detonante de esta dramática crisis, principalmente la relacionada con la productividad, el empleo y las empresas, unido a la desregularización estatal.
Aquel yugo patronal que dilapidaba las vidas de la masa obrera, es solo una anécdota, salvo en aquellos países bananero donde los abusos no se alejan mucho de los tiempos coloniales. En Occidente, la masa obrera ha alcanzado derechos impensables, pero que hoy son un handicap a la productividad, mientras más cotas de poder en ganado, ellos mismos han cerrado las puertas del empleo. Los "progres" solo han visto una cara de la moneda productiva, queriendo ganar más pero trabajar menos, de esta forma la balanza del trabajo se pierde, por eso no es de extrañar que sean sustituidos por emigrantes dispuestos a realizar esos trabajos, "los señoritos" del presente quieren el botín de sus jefes.
Para aquellos que en este momento, me recordarán algún ser querido, gracias, tengo la mala o buena suerte, de experimentar lo antes dicho, cuando más necesitaba productividad en mi empresa, solo se busco la forma de quebrarla, después de años subidas salariales que ni les pertenecía, pensando en un plus para el futuro, al contrario se fomento la vagancia y la exigencia. Pero un problema de salud, me obligo a pasar 15 días de vacaciones en una cama de hospital, tiempo suficiente para hacer una reflexión de mi vida, del futuro, de la familia, en fin, si existe algo después de que me incineren no lo se, solo decirles que vi lo equivocado y absurdo de aspirar al mundo del presente, del éxito, del dinero, de los tesoros del materialismo. Así me puse a trabajar para mandar todo al carajo, me limpie de deudas, y aquellos que durante años les di una oportunidad para progresar los enfrente, de igual forma me denunciaron de mala fe, queriéndose no solo llevar sus prestaciones sino quedarse con la empresa. Al final, ellos pensaron ser los ganadores, me quitaron unas cuantas perras que seguro ya se las gastaron, en mi caso, he perdido dinero, pero hoy soy una persona feliz, alejada de esa lucha de pirañas detrás de los billetes.
Este es un ejemplo de nuestra realidad, donde se actúa pensando solo de forma individual, olvidando nuestras obligaciones y exigiendo derechos, que en muchos casos no hacemos nada por merecerlos. Igualmente no podría generalizar esta cuestión, pero si un porcentaje mayoritario. Lamentablemente hay quienes siguen buscando en el pasado, las soluciones del presente, no es difícil leer y oír defender los viejos esquemas del marxismo, de la decadente Cuba, regímenes cuyas muertes a cuestas se cuentan por miles, incapaces de buscar algo tangible, renovador e integrador, alejado de dos sistemas egoísta en su practica el comunismo y el capitalismo, dos muros rotos con veinte años de diferencia.