jueves 16 de julio de 2009

La verdad de las cosas. 2da. Parte.

En lo que respecta al concepto “verdad de las cosas”, resulta imprescindible y al mismo tiempo también comprensible lo que en definitiva sucede con él en la “Crítica de la razón pura” de Kant. Este autor sometió por última vez el concepto de “verdad de las cosas” a un examen serio y concienzudo (“una idea” —dice— “que ha permanecido durante tanto tiempo merece siempre que se investiguen sus orígenes”). No pueden explicarse aquí con detalle las particularidades de esta investigación kantiana. Sin embargo, el resultado decisivo —dicho en pocas palabras— es que Kant destierra definitivamente el término “verdad de las cosas” del vocabulario filosófico, por ser estéril y tautológico, no resultando provechoso seguir empleándolo. Este estado de la cuestión continúa en la actualidad: en la literatura filosófica de nuestros días no se encuentra, por lo general, tal término ni siquiera mencionado una sola vez.
Ahora bien, ¿cuál es el significado originario del concepto “verdad de las cosas”? ¿Qué es lo que se dice exactamente cuando se califican las cosas, las propias realidades, de verdaderas? Quiero intentar el contestar a estas preguntas lo más claramente posible. No obstante, antes de ese intento, quisiera hacer dos observaciones. La primera es que el concepto “verdad de las cosas” forma parte de toda una trama, se podría decir que pertenece a una constelación de conceptos emparentados, de los que resulta sencillamente imposible hablar aquí: esto significa que aquí no se pueden desarrollar, ni todas las relaciones, ni todo el ámbito de la doctrina de la verdad de las cosas; por el cQntrario, me he de limitar a la explicación de algunos puntos impor­tantes aislados. La segunda observación es que mi intención consiste en pre­sentar una formulación concreta de esta doctrina, cual es la contenida en la obra de Santo Tomás de Aquino: ciertamente puede decirse, sobre este pensador filosófico-teológico del siglo XIII, que en él —en cuanto “maestro general” (según se le ha llamado)— se da una categoría creadora realmente extraordinaria, no tanto por su genialidad personal sino por el altruismo auténticamente creador con el que presenta en su obra la polífona multipli­cidad de las posibles afirmaciones universales y hasta exige que se abran paso incluso, por encima de su propia condicionalidad histórica. De este modo, en la Summa tl-zeologica no habla tanto el autor individual Tomás de Aquino (a pesar de que, naturalmente, ese desprecio de sí mismo supone una extraordinaria energía intelectual del propio pensamiento), no habla —en mi opinión— solamente ese profesor individual de la Universidad de París, sino que hablan los labios de la gran tradición de la sabiduría humana misma.
Así pues, repetimos una vez más: ¿qué significa “verdad de las cosas”? Primero: “verdad” en este caso no involucra un significado distinto al del propio concepto de “verdad”, tomado en sentido general. Cuando califico las cosas de “verdaderas”, y cuando aplico el adjetivo “verdadero” a un pen­samiento o a una afirmación, en ambos casos hablo de la misma cualidad. ¿Qué significa esta cualidad? En primer lugar, verdad no es algo abstracto que se pueda considerar aisladamente, sino algo que se concibe esencial­mente asociado a un intelecto: dicho más exactamente, asociado a un ente capaz de conocer espiritualmente. La verdad es algo que existe mediante el acto de un intelecto, mediante el acto del conocimiento espiritual. Por otra parte, la verdad guarda una relación esencial con la realidad objetiva. No se puede hablar de verdad, y realmente tampoco lo hace nadie, si no se habla de un sujeto que conoce: o bien, por lo menos de un sujeto que es capaz de conocer, por una parte, y al mismo tiempo de algo real objetiva­mente que puede ser objeto de conocimiento. La verdad es la relación entre el espíritu conocedor y la realidad objetiva que tiene lugar mediante el acto del conocimiento. Pues bien, ¿qué es lo que sucede mientras conocemos? Es decir, ¿ qué diferencia existe entre los entes cognoscibles y los entes no cognoscibles? Responderé citando, casi textualmente, a Santo Tomás de Aqui­no: los entes no cognoscibles —es decir, los entes que por su naturaleza no son aptos para ser conocidos— están limitados a su propia naturaleza y esencia; son ellos mismos y no otra cosa. Por el contrario, los entes cognosci­bles no se limitan a lo que son en sí mismos, no tienen solamente su propia naturaleza y esencia, sino que están en condiciones y son capaces de tener también las esencias de otras cosas; no tienen unas fronteras cerradas, sino abiertas. La capacidad del conocimiento espiritual no es en realidad otra cosa que la receptividad abierta a toda la realidad. Nos hemos preguntado: ¿qué sucede mientras conocemos? Sucede que el conocedor capta la esencia de una cosa objetivamente real, la aprehende en el interior de sí mismo, para luego allí fijarla y conservarla. Cómo tienen lugar en detalle esta comprensión y captación, esta fij ación y conservación, no es algo fácil de describir. De cualquier modo, puede decirse que a través del conocimiento tiene lugar una forma particular de acuerdo, una cierta compenetración –conformidad, identidad, acoplamiento–, una adecuación entre dos extre­mos: lo que está “fuera” del sujeto conocedor, o sea, la realidad objetiva (por una parte); y (por otra parte) lo que está “dentro”, lo que en este momento penetra en el interior del sujeto conocedor a través del acto cognoscitivo (en forma de representación, concepto, pensamiento, juicio, etc.). Así se llega a lo que los antiguos habían definido como “adaequatio rei et intellectus”, a la educación de la cosa con el entendimiento.
Esa equiparación y esa adecuación están caracterizadas, en concreto, por dos hechos. En primer lugar, la adecuación no se lleva a cabo mediante ninguna otra cosa diferente a la actividad del intelecto, o sea del sujeto conocedor. En segundo lugar, en relación con el contenido de la igualdad (adecuación), el sujeto no presenta empero un significado decisivo: antes bien, el sujeto se dirige precisamente hacia la realidad objetiva, tiene for­zosamente que dirigirse hacia el objeto. (De lo contrario, nadie podría hablar de auténtico conocimiento, pues auténtico conocimiento es precisamente lo mismo que conocimiento “verdadero”.)

miércoles 15 de julio de 2009

Carta de Obama sobre el Sáhara Occidental.

Se abre una nueva perspectiva para la población saharaui, si bien no es para hacer sonar las campanas, se abre un camino a la esperanza, un buen momento para que otros gobiernos como el español den un vuelto en su apatía diplomatica, muchos años de abandono traducidos en una miseria callada, pero un pueblo que ha permanecido fiel a su convicción de libertad, un valor que los hace dichosos de la riqueza que otros han perdido.
Barack Obama:
Muchas gracias por su amable carta relativa a la mejora de las relaciones entre los Estados Unidos y el mundo musulmán, y sus preocupaciones con respecto a Jerusalén y el Sáhara Occidental. Espero con interés discutir con usted todas estas preguntas y de trabajar juntos para fortalecer la relación histórica entre Marruecos y los Estados Unidos. Le agradezco su compromiso de fortalecer las bases del diálogo y el respeto mutuo entre las naciones y para el logro de la paz en el Oriente Medio, basada en nuestra creencia compartida. En El Cairo, expresé mi deseo de trabajar de un "nuevo comienzo" entre los EE.UU. y los musulmanes de todo el mundo.J tiene que compartimos principios comunes de justicia y el progreso, la tolerancia y la dignidad para todos los seres humanos. Estos principios deben inspirar a llegar a una paz global que incluya una solución de dos Estados y una pronta resolución del conflicto árabe-israelí.
Como presidente del Comité Al Quds, puede ayudar a asegurar que sus miembros actúen de forma constructiva hacia el logro de nuestros objetivos comunes. Estoy seguro de que podemos trabajar juntos para establecer las bases para el éxito de las negociaciones de paz para todos los pueblos de la región. Es evidente que estas negociaciones sólo puede tener éxito si logramos convencer a las partes a participar de manera constructiva. Llamé a todos a cumplir con sus obligaciones. Para Israel, esto incluye el cese de los asentamientos, el desmantelamiento de puestos y la eliminación de las presas. En cuanto a los palestinos, que significa que se siga fortaleciendo sus fuerzas de seguridad para combatir el terrorismo, detener la incitación y la reforma de sus instituciones a la creación de un Estado palestino. Los países árabes también tienen responsabilidades: hoy más que nunca, la Autoridad Palestina necesita el apoyo financiero y político de los países árabes para hacer realidad la visión de una paz duradera y en contra de los intentos de socavar la misma.

Como he dicho en El Cairo, si tenemos éxito, Jerusalén podría convertirse en un hogar seguro y permanente para Judios, cristianos y musulmanes, un lugar donde todos los hijos de Abraham puedan vivir juntos en paz. Comparto su compromiso con las conversaciones bajo los auspicios de las Naciones Unidas es el marco apropiado para llegar a una solución mutuamente aceptable, y espero que Christopher Ross, un diplomático experimentado con una amplia experiencia en la región, se promoverá un diálogo diálogo constructivo entre las partes. Mi Gobierno trabajará con la suya y otras partes de la región para llegar a una solución que satisfaga las necesidades de la población en términos de gobierno la transparencia, la confianza en el imperio de la ley y una justa administración de justicia . Por último, agradezco su compromiso personal con la promoción del diálogo entre religiones y culturas y saludo a sus esfuerzos y los de su gobierno para desarrollar los vínculos que tenemos que enfrentar los desafíos del mundo contemporáneo .

martes 14 de julio de 2009

El caso Couso y los jueces indiferentes.

www.josecouso.info
Tristemente la familia de José Couso jamás verá entre rejas a quienes lo asesinaron , tampoco el pronunciamiento condenatorio de la justicia universal, burlada por quienes pretenden vernos la cara de idiotas, eso sí nos buscaran cuando intenten escalar las cimas del poder en las urnas.
Esta es nuestra patética realidad, condicionada desde los poderes públicos, quienes traicionan una y otra vez los valores mismos de los derechos humanos. Por eso hablar de la justicia suponga hablar de utopías, regresarnos practicamente a las cavernas, esas donde solo existía el poder del garrote, en los últimos tiempos hemos prescindido de el, pero lo hemos reformulado mediante leyes, mismas que suponen un terrible latigazo para los menos favorecidos. Es ahí donde los clanes poderosos permanecen impunes ante ellas, como si la justicia tenga su propio escalafón social.
Un sentido inmune con el paso de la historia, que la convierte en una tragicomedia existencial, todas sus aristas apunta sin reparo alguno a los inocentes de crímenes, estafas, violaciones o de la corrupción de los poderosos. En los últimos años hemos visto ejemplos de la vileza con que la curia judicial, atormenta a las víctimas de nuestra absurda sociedad, casos como el Yak-42, Ignacio Ellacuría, el escandaloso Caso Gürtel, ahora se ceban con José Couso, asesinado por hacer su trabajo, contarnos con su cámara como el imperio de los impunes, perpetraba el inicio del genocidio iraqui, ante ello el Gobierno Aznar y su gabinete callaron, fieles como nadie a los designios de Bush, "un triste malentendido, una confusión". Dice el dicho "que quien calla otorga", por ello la familia de Couso emprendieron el sinuoso camino hacia esa "justicia universal", querellandose en Mayo del 2003, contra los militares norteamericanos que le dispararon. Estas acciones son contenidas y plagadas de obstáculos, haciendo aflorar la indiferencia de muchas de estas eminencias jurídicas, quienes imparten sus veredictos siguiendo las ordenes desde los poderes políticos del país.
Libro en homenaje a José Couso. www.josecouso.info.

No es extraño que desde esas instancias su putrefacto olor, refleje su dudoso actuar, su miedo ha plantar cara a las inmoralidades que hoy se cometen en nombre del progreso, pero como en Irak las guerras profanas se enfrentan a otros combatientes, que los enfrentan con la verdad de las cosas y lógica humana, una lucha eterna por cambiar las cadenas de la indiferencia, por la supervivencia en paz y colectiva de todos los seres de esta aldea global.

lunes 13 de julio de 2009

La justicia penal universal.

Un juez sin miedo. Baltazar Garzón.
Ante la nueva Ley Orgánica de Reforma de la Legislación Procesal, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, volvió hoy a posicionarse en contra, esta establece una limitación a España en la persecución de delitos internacionales y que consideró "negativa", ya que ejercer la Justicia universal no significa "convertirse en gendarmes judiciales del mundo".
"España ha sido desde el principio paladín en lo que es la justicia universal y la aplicación de ese principio y creo que es muy triste que se renuncie a esas gotas de acción judicial internacional que se habían conseguido", y que siempre se ha aplicado "con moderación y ecuanimidad"."No hay tantos casos como se dice y la Justicia ha ido autolimitándose en cada uno de esos supuestos", afirmó tras su intervención en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en El Escorial.
Cuestionado por posibles presiones recibidas por el Gobierno para afrontar esta limitación, Garzón partió de la base de que "ningún gobierno democrático puede ni debe someterse a presiones" y se limitó a valorar la reforma como un "pacto" entre el Gobierno y la oposición. El magistrado si lamentó la "falta de una reflexión" y de un proceso de pensamiento y de debate que incluyera a instituciones como "el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el sector judicial y el sector docente universitario"."Ningún gobierno democrático puede ni debe someterse a presiones".

Un congreso lleno de Pilatos.

Pero Garzón no esta solo, desde distintas organizaciones sociales, sindicales y profesionales se ha instaurado una plataforma para frenar este nuevo expolio a la justicia universal, lamentablemente el Gobierno Zapatero vira cada vez más a posiciones conservadoras y derechistas, anteponiendo los intereses de los grupos corporativos al de los más desfavorecidos, algo que demuestra la falta de compromiso e ideario de estos que se etiquetan de "progresistas". Ante esta nueva burla de los clanes políticos, mañana se presentará la campaña “Contra la impunidad y por la Justicia Universal” para frenar la reforma de la LOPJ que regula el ejercicio de la jurisdicción universal por los tribunales españoles y que se votará en el Senado, de nuevo sin debate, con la oposición de los principales sindicatos y de la mayoría de las organizaciones de derechos humanos españolas y extranjeras utilizando “la puerta de atrás”.
¿se hará justicia con estos tres?
Dice Noam Chomsky, sobre el principio de justicia universal:
tiene que ser el principio que regule las relaciones entre los seres humanos en el nuevo siglo que comenzamos. De hecho, la única posibilidad real y efectiva de juzgar los horrendos crímenes contra la humanidad y evitar la impunidad de los más grandes criminales de la historia, es acudir al principio de persecución universal de los delitos. Es la única forma de garantizar la protección del ser humano como sujeto individual, gracias al compromiso de toda la comunidad internacional en la persecución y sanción de esos crímenes que afectan a toda la comunidad internacional. Las víctimas, deben de gozar de la posibilidad de accionar los diferentes procedimientos penales frente a la pasividad de sus Estados, en otros países, que en cumplimiento de los diferentes textos internacionales y de los Principios de Naciones Unidas, ostentan jurisdicción para el enjuiciamiento de estos crímenes, con independencia del lugar de comisión y de la nacionalidad de las víctimas y criminales, con la única finalidad de obtener la reparación más hermosa de todas: Justicia. La construcción de este mundo nuevo al que todos aspiramos pasa por la reparación de los errores cometidos por todos aquellos que undía ostentando el poder lo pusieron al servicio de causas banales y materiales que atentan contra la libertad como uno de los bienes mas preciados de la raza humana y que han imposibilitado la felicidad de millones de seres humanos.

domingo 12 de julio de 2009

La verdad de las cosas. 1ra. Parte.

Ahora que vivimos negados a la verdad, les traigo este artículo del filosofo alemán Josef Pieper, sobre la verdad de las cosas.
LA VERDAD DE LAS COSAS,CONCEPTO OLVIDADO.

Si se pasa revista a cualquier libro filosófico de la época actual, casi con toda seguridad no se encontrará ni el concepto ni siquiera la expresión “verdad de las cosas”. Esto no es casual: en la generalidad del pensamiento filosófico de nuestro tiempo, no existe lugar para ese concepto; por así de­cirlo, “no está previsto”. Ser verdad es algo que se puede decir de pensa­miento y de ideas, de frases y de opiniones, pero no de cosas. Nuestro juicio sobre la realidad puede ser verdadero (o también falso), pero calificar las realidades mismas —las “cosas”— de verdaderas es algo que nos parece absurdo y carente de sentido: ¡las cosas son reales, pero no “verdaderas”! Si se considera este hecho desde el punto de vista histórico, se ve que se trata de algo más que una simple renuncia a la utilización de un determinado con­cepto o de un término concreto. No se trata simplemente de una ausencia por así decirlo “neutral”, o de una forma particular de ver las cosas. Antes bien, esta no utilización y esta ausencia del concepto “verdad de las cosas”, son el resultado de un largo proceso de presiones y fraudes: o sea, para decirlo de forma algo menos agresiva, de un proceso de eliminación.
En la gran tradición de la Filosofía Occidental —cuyos representantes son, entre otros, Pitágoras y Platón, pero también Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás de Aquino, si atendemos a los dos milenios que se extienden entre el siglo sexto antes de Jesucristo y el comienzo de la “Edad Moderna”—, durante esa larga y fundamental época a que acostumbramos a calificar como “Renacimiento” (siglos XV y XVI), el concepto “verdad de las cosas” fue algo importante e incluso básico, tomándose como raíz de la comprensión de la realidad, a pesar de que en todos los tiempos parece haber sido bastante difícil aprehenderlo plenamente (ya en el siglo XI topamos con esta queja: “La verdad que radica en las propias cosas es algo sobre lo que recapacitan sólo unos pocos.” Así se expresa Anselmo de Canterbury, en su “Diálogo sobre la verdad”). Ni en la Antigüedad ni en la Edad Media se encuentra apenas una gran obra de contenido metafísico en la que el concepto “Verdad de las cosas” no ocupe un lugar central. Por encima de todo, fue Platón quien dijo que la verdad es lo mejor —“to áriston”—, lo más noble de las cosas. Y los grandes maestros de la Edad Media, en especial Santo Tomás de Aquino —a quien se puede calificar justamente como el último “magister” que tuvo la todavía no dividida Cristiandad Occidental y cuya actualidad permanece prácticamente inagotada— desarrolló unos conceptos muy diferen­ciados para conceder el lugar debido a las ideas acerca de la verdad de las cosas, o acerca de la verdad ontológica (así se designa en la mayoría de los casos); y de ahí que probablemente sería oportuno hablar de la verdad “ónti­ca”, diferenciándola de la verdad lógica o cognoscitiva.
En la Edad Moderna —es decir, en el tiempo que se extiende desde prin­cipios del siglo XV hasta aproximadamente la época de Immanuel Kant—, el concepto de verdad de las cosas sufrió dos reveses: por una parte, el rechazo expreso polémico de este concepto; y por otra, la aparición de algunos otros principios metafísicos fundamentales íntimamente relacionados con aquél. La mayor parte de los filósofos del llamado Humanismo (siglos XV y XVI) afir­maron simplemente que era absurdo —no propiamente “falso”, sino sen­cillamente carente de todo sentido— decir que las cosas son verdaderas, no habiendo razón alguna para dar a ello un sentido discutible. Francis Bacon y Thomas Hobbes, Descartes y Spinoza, todos ellos son de esta opinión. Hobbes califica la doctrina sobre la verdad de las cosas de vacía y pueril. Spinoza dice, que tal concepto sólo podría admitirse en cuanto forma de hablar “pura­mente retórica”, pues no se puede hablar de ese tipo de pretensión con un exacto significado comprensible: quien califica las cosas de “verdaderas” actúa “como si”, toma las cosas como si pudiesen hablar, cuando en realidad son naturalmente mudas. Nos volveremos a ocupar más adelante sobre esta fórmula “las cosas son mudas”, brevemente, ya que es rica en conse­cuencias.
Además del rechazo claro y polémicamente formal, sobre el término “verdad de las cosas” incidió una segunda contingencia, en realidad la peor y más peligrosa. Me refiero a lo siguiente: el concepto, o mejor, el término “verdad de las cosas” fue conservado y mantenido en lo externo, pero al mismo tiempo era realmente falsificado y en todo caso desposeído de su significado originario: con la consecuencia completamente previsible de la pérdida forzosa de su fuerza delimitadora de la realidad, de su profundidad y de su interés. Esto es lo que pasó, sobre todo, en la Filosofía de las escuelas del siglo XVII y en la llamada Filosofía de la Ilustración del siglo XVIII; por lo demás, la Ilustración se entendió a sí misma o se presentó falsamente como continuadora de la Gran Tradición; Christian Wolff, por ejemplo, afirmó acerca de sí mismo estar mucho más en la línea de Santo Tomás de Aquino que en la de Leibniz.

Un escritor y los obispos, compadres de Gorileti.

Faltaba alguien por asomarse al club de los compadres de Gorileti, el escritor Mario Vargas Llosa, quien al ritmo que va pronto irá vestido de marine. Es bastante nocivo esta clase de elemento para las democracias del continente, no vale como él pretende darnos lecciones de nada, quien defiende como nadie los valores caciqueles y oligarcas de estas tierras, jamas una sola linea de verdad, solo pretender manipular la realidad histórica de estos pueblos.
Pero como suele ocurrir en estos tiempos, la etiqueta de gurús los hace inmunes y buenos consejeros de la falsedad. En su patética faceta periodística luce como pocos las viejas consignas fascistas, apoyadas por esos medios que han perdido la batalla de la información objetiva, del análisis riguroso, obedeciendo solo a los accionistas mercantilistas, una triste versión de lo que se avecina para el futuro.
La catástrofe de nuestro tiempo no obedece al poder de las armas, sino a la enajenación de la palabra y de la búsqueda de la verdad, aquí es donde se fomenta la perdida de la razón y del espíritu critico, casi todos peregrinamos como seres autómatas ante el poder de los medios, quienes nos guian hacia la destrucción del libre pensamiento.
Valiendose para ello de una serie de mecanismos macabramente consensuados, como lo evidenciamos en Honduras, los golpistas apoyados por esas fuerzas obscuras, han jugado su carta ganadora al tiempo, que el discurrir de los días perpetue a los ilegales, mientras esto ocurre se suman a su causa, "las autoridades morales dentro y fuera del país", primero con la bendición de la jerarquía católica, quien parece encaminada a la autodestrucción, otro ejemplo de que todos bailan al son del capital, ¿que pensaria Jesús?. Ahora se suma Vargas Llosa, lanzando sus burdos artículos anti-Chávez, como si todo la mierda enquistada en nuestra historia solo tenga un culpable, la pregunta es sencilla, si esas élites políticas y oligarcas hubieran gestionado bien sus respectivos países, ¿estaríamos hablan de estos populismos?.
Tanto leer, escribir y tanta eminencia, olvidan todas las corruptelas cometidas, muchas generadoras de sociedades igualmente corruptas, sin identidad nacional, solo ese falso patrioterismo chabacano, por ello cuando los pueblos se levantan automáticamente aparecen los Goriletis y sus compadres.

miércoles 8 de julio de 2009

G-8 en la tierra de Il capo.

Foto: Reuters
Mientras miles de italianos viven desemparados en sus tiendas de campañas desde el mes de Abril, Il Capo Silvio Berlusconi celebra allí en L'Aquila , la cumbre del G-8, esperando una piedad que le resuelva financieramente la reconstrucción de esa región tras el terremoto que la convirtió en ruinas. También esta elección supone un obstáculo para los miles de manifestantes que pensaban plantar cara contra los poderosos del planeta, es así como el campo de batalla se ha instalado en Roma, de cuyos ecos ni pió en L'Aquila.
Como en todas las cumbres hay más demagogia que otra cosa, discursos llenos de buenas intenciones más de cara a la galería, todos esquivando la penosa realidad que hoy campea por nuestra aldea global, cada uno aferrándose al calvo ardiente que le toca vivir. No se pretende cambiar nada, seguimos cosechando el mismo liberalismo esclavizante y excluyente entre Occidente y el resto, añadiéndose China, India y Brasil. Ante esto no se visualiza nada positivo, al contrario la distancia entre ambos mundos seguirá creciendo, por consiguiente los millones de pobres, así como las sucesivas hambrunas, engrosando la verdadera pandemia existencial de este planeta el hambre.
Pero hoy no se habla de estas miserias, sino del cambio climático y sus efectos en el futuro, de todos es sabido la subida en los gases de efecto invernadero, suponen una mayor desertización, por tanto una carencia alimentaria, además del aumento en la inestabilidad atmosférica, inestabilidad causante de innumerables desastres naturales de cuyo balance perecen cientos de miles de personas cada año.
Foto:AP
Planteado sobre la mesa del G-8 este asunto, nos pagan con su moneda de la burla, del despropósito más inhumano y de ese egoísmo avaricioso que han sembrado en nuestra sociedad global, algo así como "mientras nosotros vivamos, los demás que importan". Los líderes de las ocho principales economías del mundo (G-8) fijaron este miércoles como objetivo la reducción de las emisiones de gases causante del cambio climático en un 80% por parte de los países industrializados antes del año 2050 y un 50% para el resto de las naciones en el mismo plazo.
Foto: reuters.
Hablamos de 41 años vista, es decir vamos ha aplazar los establecido hasta esa fecha, mientras seguiremos abstraídos en este sistema inmoral e inhumano, "hagamos de Poncio Pilatos", un paisano decía Berlusconi, "yo tendré para esas fechas más de 114 años, que podre sortear con la ayuda del bisturí y mis velinas". Bajo esta ironía podemos aducir que cada uno de los presentes hoy en la cumbre estarán o criando malvas o vegetando en sus residencias de retiro, algún afortunado bailando en alguna terraza de Benidorm, aunque según lo estimado estas costas estarán bajo el mar.

Una reflexión que hoy condena el propio Ban Ki-moon, Secretario General de la O.N.U., "Las políticas que han planteado hasta ahora no son suficientes", declaró Ban. "Esto es un imperativo político y moral y una responsabilidad histórica (...) para el futuro de la Humanidad, incluso para el futuro del planeta Tierra".

martes 7 de julio de 2009

El monje manchado.

Francisco Camps, el monje cuya sonrisa angelical no ha podido evitar esquivar el brazo de la justicia, se refugia en el apoyo de su jefe de filas Mariano Rajoy y de la cúpula del PP.
Es bastante lastimoso como que personajes como estos mantengan un pulso cansino y borreguil para mantenerse en el poder, más cuando "el monje" esta en la punta de la pirámide valenciana. Tanto se critica y ataca a las democracias "bananeras", cuando aquí no se dista mucho de recurrir a los medios y al chantaje judicial para quedar impunes de los supuestos actos de corrupción, todos ellos ligados al boom inmobiliario que nos ha dejado casi en pelotas, no solo desde el punto de vista laboral, sino turístico, amén de plagar nuestro querido Mediterraneo de rascacielos inmundos.
Pero este monje manchado cayó en la trampa de los mediocres, de esos chulitos peloteros, que ambicionan más de lo que su coeficiente intelectual les permite, así se dejo sobornar por unos cuantos habitos, aunque visto como esta el parque no sabemos si dentro de los bolsillos de estos, había unos cuantos billetes de 500 euros o algunos diamantitos, puesto a suponer lo que se esta desempolvando en la trama "Gürtel" todo es posible.
Ante ello el PP muestra su cara más patética, el silencio, lo que pone de manifiesto la magnitud del caso, aflorando el temor de que salga un soplón de calibre y los ponga a parir. Por eso la consigna sigue siendo la misma desde un inicio, mediatizar la inocencia de los implicados y atentar contra todo el Poder Judicial, además favorecido por esos borregos que siguen ondeando banderitas españolas cuando se presentan en los juzgados, muestra del deterioro social e intelectual de este país, que es facilmente manipulado y adoctrinado.
Es así como el monje se muestra como una victima, un corderito degollado, mirando al cielo esperando no sabemos que ?, no creo que por muchos rezos o pagos de bulas, pueda ocultar sus malos manejos y su traición a las instituciones del país.