Bravo, bravisimo, diría Don Silvio Berlusconi, por fin en Italia, solo vivirán los descendientes del Cesar, con la batuta del nuevo heredero de Nerón y Caligula, aquellos hombres sedientos de todo poder posible, el senado hoy como en aquellos tiempos se oye susurrar, entre vitores y traiciones, como le paso hace poco a Romano Prodi hace pocos semanas. Al parecer la historia del antes y del presente es una tragicomedia, típica de las películas que representaba mi admirado y difunto Marcelo Mastroniani, y todo esa generación de genios, desde Passolini a Fellini, pasando por Visconti, pero que hoy cobran vida como entonces.
Pero como suelo decir, cada pueblo tiene los políticos que merecen, los italianos eligieron al Señor de la cara de maniquí, sonriendo traición, bueno ahí esta la nueva ley de inmigración, la carta blanca para perseguirlos, sacando a los ultra y neonazis en su búsqueda, en pocos días hemos asistido al apaleamiento y persecución de rumanos, gitanos y negros.
Ahora con la ley en la mano, los inmigrantes serán delincuentes, supongo que los ultras cuidarán a los ancianos y harán aquellos trabajos que estas personas realizan, decir que uno como inmigrante sabe lo que se siente ser extranjero en un país, y uno respeta tanto su cultura como sus leyes. Los ilegales en su mayoría provienen de situaciones limites, muchos desplazados por conflictos de guerra o perseguidos por regímenes represivos, o simplemente buscarse un mejor porvenir , por supuesto, dentro de todas esas personas existen los vividores, los delincuentes, y aquellos que pertenecen a determinadas mafias. Ahora que me refiero al pasado de este bello país, hablar de inmigrantes es hablar de su propia historia, que decir de todos esos que fueron a América, ayudando a su desarrollo, a la vez que importales a la "Cosa Nostra", si a esos personajes que retrato el cine, Al Capone, Lucky" Luciano, en fin, todos unos corderitos, santos y pulcros.
De esto se deriva que hoy la mafia tradicional es parte del patrimonio italiano, destinada a expulsar a los extranjeros, siendo recompensados por tales actos, regresandoles el poder que alguna vez estuvo en entre dicho. Esta terrible paradoja donde los delincuentes son buenos, y los buenos son delincuentes, es una muestra más del retroceso institucional de Italia, el Duche estará feliz de ver que un paisano, sigue sus enseñanzas, con el atenuante de tener las manos enfangadas con un sin número de casos de corrupción.
Veremos que papel juega el conjunto de Europa y quien es el valiente de seguir esta locura, porque hasta ahora todos se han escandalizado, mañana quien sabe.